Alimentación

7 consejos de expertos para tener una alimentación saludable


comidas saludables

Muchas personas quieren seguir hábitos más saludables, pero no saben por dónde empezar y es que dar el primer paso es lo más difícil, sin embargo, una vez que lo haces, todo comienza a fluir. ¡Anímate! Lo principal es entender que ser más saludable no implica volverte aburrido, sino revisar esos hábitos que te afectan la salud, te dejan unos kilos de más y no te favorecen anímicamente.

Nadie dice que se logra de la noche a la mañana, de hecho, los cambios drásticos no son favorables, la idea es hacerlo poco a poco y con base en la opinión de los especialistas; por eso consultamos expertos en nutrición y dietética sobre los puntos clave que deben seguir las personas para cambiar sus hábitos y llevar una buena alimentación.

Hablan los expertos

  1. Aprende a masticar: masticar más y mejor cada bocado contribuye a que el cuerpo absorba mejor los nutrientes de los alimentos y a tener una mejor digestión y salud oral. Tómate tu tiempo, la comida hay que disfrutarla, no se trata de una carrera.
  2. Prueba nuevos alimentos: casi siempre comemos lo mismo de forma repetitiva y esto limita nuestro rango nutricional. Se aventurero, prueba nuevas cosas. Las nuevas tendencias saludables han puesto sobre la mesa ingredientes y alimentos que antes no conocíamos, es una buena oportunidad para ensayar. ¿Ya probaste la quinoa, la maca, o la famosa kale-col rizada?
  3. Encuentra una mejor forma de manejar el estrés: para la mayoría de las personas comer cuando se está estresado es una forma de liberar la tensión, sin embargo, esto se traduce en sobrepeso y en una relación no sana con la comida. La recomendación es que busques otras formas de desestresarte, lee, haz ejercicio, o cocina, estas son mejores soluciones que refugiarte en un gran pote de helado.
  4. Lee las etiquetas de los alimentos: una de las mejores formas para disminuir la carga de azúcar y de sodio es saber lo que estás comiendo. Todo lo que compramos en el supermercado viene con una etiqueta que pocas veces leemos. Aprender a leer la etiqueta y a entender cómo ese producto aporta a las cantidades diarias recomendadas de sodio y azúcar, es una de las recomendaciones para llevar una buena alimentación.
  5. Usa las tazas de medidas y la báscula de cocina: muy pocos en realidad sabemos con exactitud el tamaño de las porciones. Por esto los expertos recomiendan usar las tazas y la báscula para pesar las porciones de los alimentos. Esto ayuda a visualizar las cantidades para que los ojos, la mente y el estómago estén en el mismo canal.
  6. Come en platos más pequeños: esta es una muy buena forma de controlar el tamaño de las porciones. Los platos grandes de 10 pulgadas los puedes usar para servir las porciones de ensalada, mientras que los platos medianos son perfectos para las proteínas y los carbohidratos. Además de las porciones, es muy importante tener en cuenta los momentos en los que comemos, ¿sabías que durante las comidas principales corremos menos riesgo de caries? Al producir más saliva, es menos probable generar ácidos que pueden ocasionar las caries. De modo que cuando comas tus snacks, no olvides cepillar tus dientes y tomar mucha agua.
  7. Los vegetales primero: un tip muy bueno para asegurarte de comer lo mejor primero, es empezar por la ensalada. Tomarse el tiempo de masticar las lechugas, hojas verdes y vegetales, ayuda a traer a tu mente al momento presente, además que te llenas primero con la comida más nutritiva y buena para tu cuerpo. Después queda un poco de espacio para lo demás.

Consejos tradicionales, pero vigentes

Algunos de los siguientes consejos, seguro, ya los pones en práctica, sin embargo, te los contamos para no perderlos de vista.

  1. Bebe mucha agua: mantener tu cuerpo hidratado te permitirá procesar mejor los alimentos, tener más energía y evitar la boca seca y, en consecuencia, el mal aliento. Para calcular la cantidad de agua que debes tomar al día, ten en cuenta las condiciones climáticas en el lugar que vives, tu actividad física y tu peso corporal; no todos tenemos las mismas necesidades.
  2. Revisa tus porciones: recuerda que comer mucho no es sinónimo de comer bien. En tus platos dale prioridad a la cantidad de verduras y proteínas. Reduce el consumo de carbohidratos y harinas refinadas.
  3. Evita el consumo de bebidas alcohólicas: este tipo de bebidas tiene un alto contenido de azúcar que no es conveniente a la hora de llevar una dieta saludable, te deshidratan y además pueden afectar el sistema nervioso central. Reserva su consumo solo para ocasiones especiales y limita la cantidad.
  4. Evita alimentos procesados: los alimentos de paquete como papitas o chocolates pueden ser reemplazados por frutos secos. Siempre es mejor consumir grasas saludables que saturadas o ultra procesadas. Elige siempre lo natural, si viene de la tierra y no tiene aditivos o conservantes artificiales, será muy beneficioso para ti.
  5. Aumenta el consumo de frutas: además de tener un sabor delicioso, las frutas aportan vitaminas, nutrientes y antioxidantes que tu cuerpo necesita; sin contar la cantidad de fibra que favorece el sistema digestivo. No olvides que lo más recomendable es comer la fruta entera y no en jugos o batidos, ya que al licuar la fibra se pierde, así como la mayoría de sus propiedades y terminan convirtiéndose en una descarga de azúcar innecesaria.
  6. Consume poca sal: puedes reemplazarla por otros condimentos como la pimienta o el ají y así evitarás consumir sodio en exceso. La sal se vincula a la retención de líquidos y a enfermedades como la hipertensión u otras afecciones cardiovasculares. Ten en cuenta que los alimentos procesados tienen un alto nivel de sodio, revisa la etiqueta para que la porción tenga máximo 200 mg.

Da el primer paso

Analiza cuál de estos consejos ya forman parte de tu vida y cuáles no. Define claramente tu plan, cuáles son tus metas, estas deben ser específicas y exigentes, pero alcanzables, y cómo vas a medirlas, de esa forma sabrás si vas por buen camino o no.

Toma nota de los hábitos que no te están favoreciendo, analiza y evalúa por qué surgen, qué los está provocando y cómo los puedes cambiar. Establece una jerarquía, haz una lista, subraya o resalta las que significan prioridades a la hora de establecer cambios y empieza por allí.

Comienza por los que consideres más fáciles de lograr, bien sea porque se adaptan más a tu estilo de vida o porque sientes mayor afinidad con ellas. Nadie va empezar por ti. ¿Qué estás esperando?

Hecho por: Kontent Room

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